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Una nueva protesta policial se desarrolló durante la noche del lunes y las primeras horas del martes frente a la Jefatura de Policía de Rosario, ubicada en Ovidio Lagos al 5200. Los manifestantes se concentraron en el lugar y realizaron una quema de cubiertas, lo que derivó en momentos de tensión cerca de las 23, cuando se produjo un intento de desalojo.

Con el inicio de la jornada del martes, un grupo volvió a reunirse frente al edificio policial y quedó apostado detrás de una línea de patrulleros con las sirenas encendidas, luego de nuevos focos de quema de neumáticos.

La manifestación se dio a pesar de los recientes anuncios del Gobierno provincial, que incluyen incrementos salariales y un paquete de medidas destinadas a mejorar las condiciones laborales de la fuerza, con eje en la contención en salud mental y el alojamiento en los lugares de destino.

Desde fuentes oficiales aseguraron que, si bien algunos móviles afectados al patrullaje regresaron a base con balizas encendidas, el servicio de seguridad en la ciudad no se vio resentido durante la noche del lunes ni la madrugada del martes. A las 6 de la mañana, unos 80 móviles continuaban operativos, a los que se suman los recursos del Comando Unificado de Fuerzas Federales.

En paralelo, voceros oficiales informaron que en Aborígenes Argentinos al 6300 se llevó adelante un procedimiento positivo, con el secuestro de un arma de fuego y la aprehensión de un menor de edad.

El reclamo fue impulsado principalmente por sectores que no se vieron alcanzados por los nuevos aumentos salariales. No obstante, desde la Casa Gris advirtieron que en la concentración se identificó a familiares y allegados de personal policial desplazado por la actual gestión, algunos de ellos imputados y con prisión preventiva. Además, se confirmó que los efectivos que hayan incurrido en abandono de servicio serán sancionados con dureza.

Autor: admin