Uber en San Lorenzo: Trabajadores de la aplicación reconocen que “no es para vivir”
Consultados por El Mirador Sanlorencino sobre cómo funciona trabajar con esta aplicación, reconocieron que tiene dificultades para sostenerse en el tiempo.
La proliferación y la aceptación de los viajes a través de la aplicación Uber ya son una constante en la ciudad de San Lorenzo desde hace un tiempo a esta parte.
El método de viaje mediante esta aplicación ya se fue aceptando y normalizando, de modo que es una alternativa que compite casi a la par con el taxi y que muchas veces se prioriza por sobre este.
Como se observa en las calles de San Lorenzo, muchos taxis conviven con el uso de la aplicación y toman viajes en ambas modalidades, pero cada vez más son los trabajadores que eligen únicamente esta actividad, algunos de forma exclusiva.
Según un relevamiento realizado por Dario Ferreyra, quien es remisero en la aplicación Uber y organizó un grupo para que el resto de los conductores estén comunicados entre si con respecto a las problemáticas que existen en la ciudad de San Lorenzo con el uso de esta aplicación, 10 de 50 personas utilizan este servicio como modalidad de trabajo exclusiva en su vida.
“Yo les recomiendo a todos que esta no sea una actividad para hacer de lleno, porque van a utilizar muchas horas del cuerpo, mucho desgaste del vehículo, y en 5 o 6 años no van a tener margen de actualizar el auto, y ni hablar si se te rompe algo costoso, tenés que tener otro sustento”, resaltó Dario dialogando con El Mirador Sanlorencino.
Este universo de trabajadores de la aplicación realiza turnos de en promedio 4 horas, los cuales se suman como ingreso extra a su actividad laboral, muchas veces vinculado al sector predominante del cordón industrial.
Principalmente, cubren horarios de ingreso y salida de fábricas y escuelas, como también las horas de actividades nocturnas en los fines de semana.
Cabe destacar que, si bien es el horario de más demanda, es el horario donde ocurren más hechos delictivos. “Tenemos comentarios, más que nada los fines de semana, en horario nocturno. Por suerte no de gravedad absoluta, sí con riesgo”, sostuvo Ferreyra.
Los trabajadores de Uber toman sus precauciones: “Por ejemplo, recomendamos no aceptar viajes a múltiples destinos, o en los que nos cambien el destino los pasajeros. Cuando eso pasa, es por algo relacionado con drogas, y nosotros podemos quedar pegados y nosotros no tenemos nada que ver y es más, hacemos esto por necesidad”.
Con respecto al trato con los taxistas que no utilizan la aplicación, Ferreyra reconoce que “hoy están en igualdad de condiciones” en lo que respecta a términos impositivos, pero que se trata de “no invadir sus lugares”.
“Tratamos de respetar los lugares comunes del taxista, en Rosario por ejemplo, la terminal y los shopping, tratar de no levantar gente desde allí, y si vamos desde acá para allá no dejar a la gente en la entrada principal solo para respetar el lugar de ellos. En la calle nosotros los tratamos como a cualquiera, pero es verdad que nunca decimos que somos uber”, agregó.
Por último, Ferreyra reconoce que “la Municipalidad debe gravar a la empresa Uber porque eso nos traería mejores beneficios a los trabajadores”, algo que se discute en todas las ciudades donde opera esta aplicación.
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