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La demanda de alimentos e insumos alimenticios y de ropa de abrigo comienza a ser más evidente en los últimos meses, ya con la llegada del frío y acrecentada una recesión que cada vez es más notoria. 

“Empezamos a verlo primero en las meriendas. Cada semana se sumaban más chicos y más familias a pedir asistencia”, sostienen desde Igualando Oportunidades, una ONG que periódicamente organiza ollas populares los fines de semana en el barrio José Hernández de la ciudad de San Lorenzo.  

“Muchas de esas familias antes no se acercaban a retirar la leche porque, según nos decían, no lo necesitaban. Hoy vienen porque realmente les hace falta y porque eso les permite ahorrar para poder cubrir otras comidas del día”, señaló Daniel, uno de los encargados de la institución a El Mirador Sanlorencino.

“Nos pasó algo que nunca nos había ocurrido. Cocinamos la cantidad de siempre, que generalmente incluso sobraba un poco, pero esta vez no alcanzó. La olla se vació y todavía quedaba gente esperando”, graficó.

Frente a esa urgencia, el equipo improvisó una respuesta con los alimentos que tenían disponibles para que algunas familias pudieran cocinar en sus casas. Sin embargo, el impacto emocional de ese momento fue fuerte.

“Fue muy duro ver que la comida se terminaba y aún había personas sin poder llevar su porción”.

Desde entonces, la organización pasó de cocinar alrededor de 130 raciones a superar las 200. 

El crecimiento también se refleja en los merenderos de ambos espacios. Según estiman, en lo que va del año la asistencia aumentó aproximadamente un 30%.

“La gente que siempre vino sigue estando, pero ahora se sumó mucha gente nueva”, explicó. “Son vecinos del mismo barrio que antes no necesitaban acercarse, pero también llegan familias de barrios cercanos como Felisa, Rivadavia e incluso de Fray Luis Beltrán”, añadió.

“Muchos chicos vienen solos y nos cuentan que sus papás se quedaron sin trabajo. Otros nos dicen que cada vez hay menos changas. Cuando el trabajo informal desaparece, el merendero pasa a ser una ayuda fundamental”, agregó.

La demanda, en estos días de baja temperatura, también crece en ropa de abrigo. “Se acercó mucha gente nueva a pedir ropa. Personas que antes nunca habían venido al espacio”, dijo el entrevistado.

“El frío está siendo muy duro, especialmente para las familias que viven en casas sin calefacción. Hemos conseguido y repartido abrigo, pero siempre resulta insuficiente. Por suerte, cada vez que hacemos campañas, la gente responde. Siempre hay alguien que acerca ropa, frazadas o algo para ayudar. Esa solidaridad sigue siendo fundamental”, agregó.

Quienes deseen colaborar con donaciones de ropa, frazadas o abrigo pueden comunicarse con:

Igualando Oportunidades: 3476-597723
Casa Pueblo: 3476-323914

Autor: admin