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El fuerte gusto a cloro del agua que sale de las canillas en las casas de los vecinos de barrio Rivadavia de la ciudad de San Lorenzo es una constante que buscan erradicar y de la cual no tienen respuesta por parte de la Cooperativa de Agua de Bouchard en la zona sur de San Lorenzo.

Griselda, quien hace casi dos décadas que reside sobre calle Napoleón Peña, olvidó la última vez que el gusto a cloro no invadió el agua que bebe diariamente. "Yo ya me acostumbre a andar con dolor de panza", señaló a El Mirador Sanlorencino.

Un puñado de vecinos de la zona sur de la ciudad manifestó su reclamo en una jornada donde tomar agua, según manifestaron, se volvió "imposible" por el alto contenido de cloro.

El cloro es un elemento utilizado en la potabilización de agua de pozo principalmente para destruir microorganismos peligrosos como bacterias, virus y parásitos que causan enfermedades graves. Es un método de desinfección muy eficaz, de bajo costo y aprobado por entidades de salud.

Pero en los barrios del sur sanlorencino, esto ha ido más allá, y se volvió no solo perjudicial para su bienestar, sino también para el resto de su hogar. Las pavas eléctricas, las cacerolas, los calefones y la ropa desteñida y marcada tienen los restos de un cloro que no solo se hace sentir en el paladar y queda como una cicatriz de algo que no está bien en el servicio brindado por la Cooperativa de Bouchard.

El reclamo ya ha sido efectuado en reiteradas oportunidades, pero la respuesta ronda entre "lo estamos solucionando" o "los niveles de cloro son los mismos de siempre".

Mientras tanto, el agua en barrio Rivadavia se bebe de bidones comprados o desde purificadores que son cada vez menos eficaces ante esta problemática.

Autor: admin