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La llegada de un Mundial de fútbol se vislumbra en la proliferación de los vendedores ambulantes por distintos puntos de la ciudad de San Lorenzo, un punto obligado de venta de productos para afirmar la “fiebre mundialista” característica de todos los argentinos.

Pero la realidad dista mucho a la de los últimos mundiales, al menos desde la perspectiva de los vendedroes ambulantes, quienes con cielo nublado o soleado, con frío (y mucho) o calor son quienes salen a la calle a instalarse para vender la indumentaria, los gorros, las banderas y las pelotas de este Mundial que tiene a Argentina entre uno de sus favoritos para repetir el título.

Roberto está instalado desde una semana antes del comienzo del torneo frente a la rotonda de Bulevar Urquiza y las vías del ferrocarril Belgrano, en el paso entre barrio Escalada a Mitre, punto estratégico por el acceso a la autopista Rosario - Santa Fe y para el tránsito liviano hacia Ricardone. 

Su realidad la calificó como “la del país: a veces bien, a veces mal, pero siempre tirando”. 

En lo concreto, las camisetas de la selección argentina, principalmente las de Lionel Messi y la de Enzo Fernandez, algunas también de Rodrigo De Paul y otras de arquero con el 23 del Dibu Martínez, tienen un costo de 30 mil pesos, tanto la versión titular como la alternativa. De esas, Roberto asegura vender “10 por día y alguna que otra bandera”. 

“Lamentablemente un día como hoy que juega Argentina esto estaría lleno años atrás, ahora se nota la malaria que hay”, describe a El Mirador Sanlorencino. 

Para Roberto la calle no es territorio ajeno, mucho menos hostil: vive de esto hace 50 años. Primero vendiendo churros, luego viajando hacia los distintos festivales, partidos de fútbol, carreras de automovilismo y recitales de la zona, para hacer su jornada de trabajo y mantener así su local de panificados en barrio José Hernández.

“Esperemos que Argentina gane y que llegue a la final a ver si podemos hacer algo de plata”, sintetiza. 

Autor: admin