Pandemia de salud mental: la frustración en un mundo cada vez más veloz y demandante
El suicidio es la principal causa de muerte violenta en Santa Fe. A nivel mundial es un problema que varios países intentan afrontar. Las herramientas estatales muchas veces son limitadas, al igual que, hoy en día, las sociales.
El suicidio es hoy uno de los principales causales de muerte violenta en la República Argentina, situación que se replica en todo el mundo y que en Santa Fe está confirmada por datos del Ministerio Público de la Acusación durante el año 2025.
En el país, los números del período 2017-2025 muestran una curva ascendente de casos, pasando de 3.304 a 5.209, un incremento del 57,7% en ocho años.
La tasa subió de 8,2 a 11,8 cada 100.000 habitantes, el valor más alto de toda la serie histórica del país.
Septiembre es utilizado por la Organización Mundial de la Salud como el mes de la prevención del suicidio, por lo que durante todo este período se instan a tomar acciones pero, principalmente, a hablar del tema.
“Los posibles indicadores de una conducta suicida son muy amplios. Cualquier persona que está atravesando un sufrimiento de forma continua, rígida y con una ideación constante está en riesgo de querer acabar con el sufrimiento, y es ahí donde el suicidio muchas veces se efectúa o se queda simplemente en esta idea”, desarrolló la psicóloga Analía Flores, consultada por este medio sobre el problema que actualmente viven, principalmente, las personas entre 15 y 34 años de edad.
Entre las causas, la profesional de la salud señaló que “hay una sociedad que sufre mucho y tiene una desvalorización importante”.
“Antes se lo tomaba como un sufrimiento en salud mental, hoy se lo considera un fenómeno bio psico social, porque abarca no solo las cuestiones de salud mental sino sociales, culturales, económicas, cualquier padecimiento para un sujeto que no tiene las herramientas necesarias para afrontar esa situación de crisis emocional, que tenemos todos, cuando esto se instala de manera reiterada, es ahí donde se corre mayor riesgo”, aseguró.
“Luego de la pandemia del COVID se venía anticipando que la próxima pandemia iba a ser sobre salud mental. Esto es parte de esta situación, de estas enfermedades que no se pueden resolver como uno quisiera. Fundamentalmente, la falta de tolerancia a la frustración, la poca capacidad para tramitar emociones, todo se engloba en los trastornos de ansiedad. Vivimos en el mundo de la rapidez de todo, todo es inmediato”, agregó.
¿Soluciones? El acompañamiento: “Si la persona ya está experimentando un tratamiento en salud mental tenemos una buena base de apoyo. Creo que uno como familiar, como amigo, como vecino, tiene que poder generar un acercamiento, más allá de que una persona con una ideación suicida lo tiene de forma permanente en su cabeza y esos son los mayores riesgos”.
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